martes, 3 de abril de 2012

este va a mi pelu





Al cruzar por delante de una vidiriera, una lepera se ve reflejada en el cristal, lo que provoca que se pase todo el día pensando:
“¿De qué conozco yo a esa tía que estaba en la vidriera? ¿Dónde la he visto?”
Por la noche, ya acostada sigue dándole vueltas en la cabeza y al fin cae en cuenta:
“¡Coño, ya lo sé! ¡Es la que se corta el pelo delante de mí en la peluquería de Esther!”

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